El Apóstol (Апостол) es un libro de capital importancia en la literatura rusa tanto por lo que cuenta, como por el momento en el que aparece. Se trata de un libro religioso que a la vez es también es el libro que marca el paso del mundo de los manuscritos al del texto impreso en Rusia.
El Apóstol de Moscú, fue terminado el 1 de marzo de 1564. Se trata de la primera obra impresa en el territorio del estado ruso cuya fecha se conoce con seguridad. Su impresión comenzó el año anterior y se prolongó durante casi once meses, en un trabajo realizado por Iván Fiódorov (Иван Фёдоров) y Piotr Mstislavets (Пётр Мстиславец).
El Apóstol (Апостол) (1564)
No se trata exactamente del primer libro salido de una imprenta de Moscú, porque antes de su aparición ya se habían publicado varias obras, conocidas por los especialistas como las “ediciones anónimas” de la década de 1550. Se conservan entre ellas, evangelios, salterios, y una Triodon de Cuaresma, pero, a diferencia de El Apóstol, no se conoce con certeza quién las imprimió ni cuándo fueron impresas.
El Apóstol consta de 267 hojas, unas 534 páginas, impreso en
alfabeto cirílico y en lenguaje de eslavo eclesiástico. Su contenido recoge los
Hechos de los Apóstoles y las epístolas de varios de ellos, junto al Apocalipsis.
Su confección, no se limita a trasladar un texto manuscrito a una prensa, sino que,
junto a los recursos propios de la imprenta y la tipografía, conserva todavía
buena parte de la tradición estéticas de los libros manuscritos, componiendo un
volumen muy rico visualmente para la época.
Una de sus imágenes más conocidas en el grabado que representa a San Lucas Evangelista, representado bajo un arco monumental; además, El Apóstol contiene muchas ornamentaciones, letras iniciales y elementos decorativos, conjugando la tradición rusa con las influencias de otras parte de Europa.
A diferencia de las “ediciones anónimas”, la tipografía cirílica típica del s. XVI está reproducida con cuidado y regularidad, así como la composición de páginas, que trata de conseguir un resultado visual equilibrado.
Su aparición se debe a las necesidades del estado ruso a mediados del XVI: la expansión territorial, el crecimiento de las ciudades y la voluntad de uniformar los textos religiosos, hacían que la producción manuscrita fuera del todo insuficiente. Además, la producción manuscrita podía contener errores, modificaciones, omisiones… la imprenta ofrecía la posibilidad de fijar un texto y reproducirlo uniformemente. Incluso a este respecto, El Apóstol, menciona en su epílogo la necesidad de corregir los textos que habían sufrido alteraciones durante la transmisión manuscrita. La iniciativa partió del zar Iván el Terrible (Иван IV Васильевич Грозный), que impulsó la creación de una imprenta en Moscú con el propósito de producir libros religiosos de forma más uniforme. El trabajo quedó en manos de Iván Fiódorov y Piotr Mstislavets, dos impresores a los que se encargó la realización del trabajo.
Se calcula que se imprimieron alrededor de dos mil ejemplares, que, para un libro del s. XVI es una número bastante alto, si bien son muy pocos los que se conservan hoy día. Los ejemplares conservados se encuentran en algunas bibliotecas de Rusia y de otras partes de Europa. La Biblioteca Estatal Rusa, conserva ejemplares y permite la consulta digital de uno de ellos.
Enlace a la edición digital de El Apóstol




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